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10 nológica de la historia social de los teatros en Melipilla a través de los capítulos de este libro. Campeóní y todo, el objetivo ulterior es determinar las causas que provocaron los cambios sociales, de guisa que este estudio se ubica en el contexto propio de la sociología comprensiva 18. Sobre el enfoque teórico Hasta este punto, se han presentado posibles factores que podrían ayudar a explicar las particulares trayectorias de los teatros, mas es pertinente Explicar la unidad de análisis de esta investigación, que son los teatros de Melipilla 19, comprendidos en un sentido amplio. Porque si correctamente el teatro es un espacio de apreciación artística, siendo ésta su función manifiesta, todavía se construye, desde sus inicios, como un hito de urbanidad, espacio de socialización y ventana al mundo de la industria cultural. Asimismo, un análisis como éste, focalizado en explicar los cambios sociales de los teatros, investigación, en última instancia, conocer las prácticas y sentidos que le entregaron las personas al teatro en cuanto espacio de acercamiento social. Adscribiendo a la formulación de Laclau, quien postula una identificación entre 18 En términos de Weber, la comprensión equivale a toda interpretación que persigue la evidencia, que búsqueda la captación interpretativa del sentido o conexión de sentido. Esto se relaciona todavía con el objetivo explicativo a posteriori de la sociología comprensiva, es asegurar, aquella indagación en las causas que provocan determinado aberración. Menciona Weber: Explicar significa ( ) para la ciencia que se ocupa del sentido de la acto, poco Figuraí como: captación de la conexión de sentido en que se incluye una batalla, ya comprendida de modo contemporáneo ( ). Weber, Max, Heredad y Sociedad. Esbozo de Sociología Comprensiva, Segunda publicación en gachupin, decimotercera reimpresión, México, Fondo de Cultura Económica, 1999, p Al aparición del capítulo 1 se establece una caracterización de la zona de Melipilla. las nociones de actos y sentido 20, se debe asumir que toda ejercicio social lleva consigo inscrito cierto discurso 21 sobre su influencia. Por lo tanto, la tarea a realizar es indagar en aquellos discursos que los grupos sociales, los medios de comunicación de la época, entre otros actores sociales relevantes, inscriben a sus diversas prácticas sociales 22 de guisa consciente o inconsciente, de modo que la encaje principal en la investigación es preferentemente hermenéutica 23.

31 dos personas, fue impedido de ingresar gratis al circuito. Enfurecido, las emprendió con su heroína sobre la garita que funcionaba como boletería, ante lo cual salió desde su interior el administrador del Particular con una pistola que no alcanzó a percutar, porque el caballo se abalanzó contra su humanidad. El resultado fue un forcejeo que gatilló el disparo de una bala. Para suerte de todos los contendores que fueron a detener al cuartel de policía, no hubo heridos. Entre 45 minutos y una hora duraban las proyecciones habituales del Teatro Melipilla, cuya comisión estaba clara y remotamente de sucesos como los del prepotente espectador. Para La Patria, ésta radicaba en ilustrar y divertir culturalmente. Equitativamente estas tomas, muy propias de las primeras que exhibieron los hermanos Lumière se sucedían, pero se repetían constantemente, cansando al conocido que seguía asistiendo y haciendo ingresar patrimonio a empresarios foráneos. El flujo de caja alertó a los melipillanos, que conformaron una sociedad para ser asimismo parte de la nueva industria. Triunfadorí comenzaron con funciones en 1912 en el recinto del Apolo, pero conservando el nombre de Teatro Melipilla. El encargado de llevar Delante la iniciativa fue Alfredo Castro, bombero y comerciante de la ciudad que arregló la estructura de ladrillos y cemento de calle Valdés. Con un perímetro sólido y amplio, el Melipilla acogió actos a beneficio de Bomberos, reuniendo a 360 personas que dejaban sumas falta despreciables y que le permitió, por fin, construir un decorado. Con estos cambios, la ciudad sintió que tenía un teatro: espléndidamente instalado ha quedado el teatro en su nuevo Específico. Los palcos, la platea, el anfiteatro y la Sala dan más comodidad y seguridad que el Particular antiguo. Su aspecto interno es el de una sala de espectáculos perfectamente condicionada que deja buena impresión 93.

Como resultado, Gutiérrez duró poco en el cargo, solamente un año, gracias a esta controversia que llegó a oídos de Egregio Pinochet. En una conversación en Pomaire, ambos hombres de armas hablaron sobre los pormenores del comidillo melipillano. Qué dijo el dictador cuyos labios juraban aprender todo lo que sucedía en el país?: Sí sé, sí sé algo. Él estaba al tanto de todo, yo le contaba al edecán y él le contaba al Caudillo, evoca Gutiérrez. Luego, con Andrés Vicuña instalado en el municipio, la vida del Palace siguió sin sobresaltos, fielmente, pues en el día a día no se veía al conocido de antaño. Las quejas eran comunes. Si otrora Bancal habitual que reclamaran por las incomodidades y condición insalubre del circuito, después la molestia fue porque las palomas se colaban por el techo y los ratones desde el canal de regadío contiguo se aventuraban a juguetear entre las piernas de los espectadores. Pero claro, Cuadro el único séptimo arte y en ocasiones las películas que arribaban eran éxitos de taquilla que llegaban al séptimo arte antes que el VHS con sendos lienzos ubicados a cada flanco de la entrada. Con estas cintas y otras protagonizadas por los superhéroes de acción, el Palace veía filas que giraban por la calle Manso hasta resistir a Serrano y sus galeríCampeón volvían a rugir, llenas de ruido cuando Sylvester Stallone noqueaba a sus rivales en cada round de la clan boxeril Rocky. Mas la cotidianeidad regresaba pronto, dotando a la Museo de un sabido estudiantil que encontró refugio para ausentarse a clases en la parte inscripción del gran pantalla. Decenas de adolescentes se colaban a ver películas picarescas y de un erotismo que no alcanzaba gran magnitud, pero que en la imaginación púber se transformaba en una ventana de placer. Yo me había cambiado de colegio y fuimos al cine con algunos compañeros nuevos, cuando me di cuenta que estaban mis antiguos compañeros cagados

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Esta nueva Oficina logró alcanzar saltos cualitativos importantes. El primero es que pasó de las películas de paisajes, horizontes de obreros y ejercicios militares, a proyecciones argumentales. Todavía consiguió que allí se realizaran decenas de beneficios, y fue, precisamente, en esos beneficios donde se iban a adivinar experiencias locales de pequeños montajes teatrales, declamaciones, canto e interpretación de instrumentos frente a gran sabido y, como no podía ser de otra forma, las anheladas zarzuelas. Gran parte de la sociedad civil subió a las tablas a interpretar poco. En agosto de 1912, la Segunda Compañía de Bomberos realizó un espectáculo para comprar una ambulancia. El show se dividió en dos partes. La primera se inició con la sinfonía de una banda traída desde Santiago, la siguió una presentación bomberil, luego el discurso de un pupilo de la Escuela Parroquial y la comedia No temo la asesinato, en dos partes, mediadas por una sinfonía. La segunda medio del espectáculo incluyó otra sinfonía, el chisme cómico titulado Confusión de afluencia y una marcha final. Con un evento como éste, comenzado religiosamente a las 21 horas, los bomberos podían reunir profuso capital y notorio, pues si bien los automóviles eran una rareza, el tren urbano 94 que circulaba por la ciudad permitía que llegase manifiesto desde distintas partes. Por eso Cuadro natural que luego le siguiera 93 La Nación, 16 de junio de El tren urbano partía en Vicuña Mackenna, bajaba por Serrano, luego por Ortúzar, parando en El Llanura, y siguiendo hasta Puntilla (Huechún), para regresar por Serrano hasta la tiempo. Este tren urbano no Bancal guiado por electricidad, ni por algún combustible, sino que por caballos. Por esta razón se les denominaba carros de muerte

Así la graficó el volumen que promocionó el diario La Constitución, titulado Deberes de la mujer cristiana, del Presbítero José Venegas, donde se le enseñaba no sólo a comportarse de acuerdo a los criterios de Cristo, sino igualmente como mujer. Según la publicidad, Bancal recital indispensable para la mujer católica, sea soltera, casada o viuda 60. No cualquier mujer lo podía adivinar, porque el censo de 1895 daba cuenta que de los habitantes del país, solamente un 32% sabía acertar y escribir. En estos tiempos de cambio de siglo y en un mundo de hombres, los teatros existentes eran dos: el Teatro Pasatiempo, de un señor de apellido Puigcerver; y el teatro de Ricardo Cortínez, quien contiguo con tener una tienda de diversos productos, también contaba con dicho recinto de calle Ortúzar. Nadie poseía patente comercial para tal giro, y eso Cuadro en parte porque estos espacios de pequeñVencedor dimensiones eran utilizados esporádicamente. Su actividad se remitía a beneficios organizados por el cura del pueblo, quien traía algunos músicos de Santiago; o por el comerciante Cortínez, simplemente para atinar gusto a una sociedad que se aburría soberanamente, especialmente en los díVencedor de otoño e invierno. La primavera y el verano eran más benignos para actividades que se hacían, principalmente, en la Plaza de Armas, rodeando el kiosco sobre el que se instalaban los músicos de la siempre carente de fortuna lado municipal. Cinco eran las 60 Por cierto los cánones estéticos de la mujer eran, y serían hasta los años 60, tremendamente estrictos. Una carta de un Conjunto de mujeres de Melipilla, publicada por El Comercio, el 1 de marzo de 1907, bajo el titulo Disfraz inaceptable, criticaba la vestimenta de una mujer proveniente de otra ciudad, que paseó por la Plaza de Armas con un traje de hombre. La misiva de este Asociación de mujeres se quejaba diciendo: Con este acto, que seguramente meditó mui poco la simpática señorita, se hizo el hazme reír de muchos jóvenes dándoles al mismo tiempo motivo para que nos juzgaran mal a todas aplicándonos calificativos que la delicadeza nos priva de romper

46 casi nada tres meses luego que sucediera lo mismo en Santiago con el filme Melodía de Broadway. El impacto fue tal que se vieron filas de personas aguardando ingresar para conocer las voces de actores y actrices, hecho que, curiosamente, significó la ruina para varias estrellas del séptimo arte 131. Claro que no sería sino hasta 1932 cuando las sonoras entablarán en la cartelera melipillana a las mudas, tomando en cuenta que las producciones que estrenaba el Esmeralda llegaban en promedio tres primaveras a posteriori de su realización 132. Con todos los grandes actores de esta época del cinema mudo y de su transición al sonoro, el Esmeralda tuvo un éxito zigzagueante que lo llevaba a tener buenas recaudaciones, pero no siempre las esperadas. Y no Cuadro un sitio pequeño para una comunidad que en el censo de 1930 arrojaba la emblema de habitantes, pues contaba con 9 palcos, 213 plateas y una Museo con capacidad para 300 personas. Delante la voluntad de llenarlo la mayor cantidad de veces, considerando la severa crisis económica que vivía el país producto de la caída de la producción de salitre natural y la Gran Depresión de 1929, la Agencia del teatro ideó una logística de bonos que acallaran las quejas por el parada precio de los boletos. Estos operaban al comprar en determinados negocios y almacenes de la comuna. De alcanzar un monto determinado, se obtenía una entrada y con ella se ingresaba a los Viernes Populares. La logística fue exitosa, permitiendo un funciona- 131 Varios actores y actrices no sobrellevaron bien el cambio del cinematógrafo mudo al gran pantalla sonoro de la mejor forma, hexaedro que sus voces contrastaban con la personalidad que proyectaban en pantalla. 132 Este antecedente se obtuvo cotejando la publicidad de las cintas que proyectaba el Teatro Esmeralda en los periódicos La País y El Labrador, respecto de su año de realización en el país de origen.

121 Esto fue un gran rebelión para el séptimo arte chileno e incluso mundial. La cantidad de asistentes a las salas bajó y sólo los nuevos filmes que prometían poco diferente, sexo o violencia, lograban ocasionalmente satisfacer el Palace. La calidad de la proyección no era buena. Si el proyector usaba nueve carboncillos al mes para el adecuado brillo de la imagen, se usaban tres, dando una tonalidad oscura a las películas, lo que se sumaba a una mantención poco ortodoxa del telón que acabó con su blancura 270. Teñida de una nueva coloración, reflejó cintas de horror y sexo de procedencia italiana, con una gran variedad de temas como vampiras lesbianas, sadomasoquismo, canibalismo, tortura, violaciones y castración, que continuaba atrayendo Clan a la sala. Por otro ala, los asiáticos se adueñaron de las historias de kárate y semanalmente se estrenaron comedias y dramas que giraron en torno a las artes marciales. Los estadounidenses aportaban lo suyo con cintas policiales y películas de desastre, entre las que se contaban Terremoto, Las Aventuras del Poseidón y PirañFigura, que lograban considerables éxitos de taquilla. Una de ellas fue Báratro en la Torre, exhibida en el año Cristian Tapia era un Caprichoso de sólo 10 años que iba por primera momento al gran pantalla. La experiencia de asombro, entre aqui sin referente previo, al ver una película en pantalla excelso, sumado al sonido potente y al enorme espacio con que contaba el edificio de calle Ortúzar, demostraba que pese a todo el Palace seguía siendo una fuente incomparable de en- Latina: Argentina, Brasil, Colombia, Ají, México, Venezuela, Barcelona, Editorial Gedisa, En tiempo de limpiarlo de acuerdo a sus consideraciones técnicas, un funcionario del séptimo arte era enviado con un bidón, detergente de ropa, agua y un escobillón a repasar el ecran de arriba a abajo.

El primero, apodado la voz que acaricia, había filmado para la día de su encuentro (14 de agosto de 1946) la cinta Sueña mi Bienquerencia y Bancal un figura del camisola y la canción romántica en Latinoamérica. Manuel Osorio, un chiquillo indígena del corazón de la ciudad, nacido en 1938, fue informante de ese día. Yo estuve ahí, me impactó ver el teatro de Melipilla realizado, era un ídolo que cantaba boleros. Fue una manía, recuerda. Impresión compartida por Andrés Vicuña 173, quien con 10 abriles pudo darse cuenta del intención del cantante. Las viejas eran tranquilas, eran más calladitas en ese entonces, pero al verlo gritaban y aplaudían, quedaban vueltas locas. En doble función, de tarde y Incertidumbre, encantó e irradió de aplausos la Plaza de Armas, dejando una taquilla generosa que les dio la razón a los empresarios y a su hombre en la ciudad, Alejandro García. García sabía que la puesta por figuras estelares, por la presentación de compañíFigura teatrales y shows de variedades resultaba efectiva. Con el ejemplo de lo sucedido con Marini, subió la puesta y trajo a Hugo del Carril. Precedido de quince éxitos cinematográficos y no obstante a esa importancia primera figura de la industria cinematográfica argentina la segunda en importancia en América Latina, tras la mexicana, el actor y cantante, compañero de decorado de actrices como Sabina Olmos y María Eva Duarte 174 arribaba a Melipilla con un título nunca antiguamente usado para una entrevista artística: ídolo. 173 Andrés Vicuña fue designado corregidor de Melipilla por la dictadura militar, ocupando el cargo entre , después sería electo concejal por la comuna en votaciones populares. 174 Luego más conocida como Evita Perón, esposa de Juan Domingo Perón, ex presidente de la República Argentina a mediados del siglo XX

Sin bloqueo, con el fin de que sean eficaces, los radiadores de cualquier tipo se calientan, especialmente en su frente metálico. Si hay posibilidades que personas de perduración descubierta, enfermas o niños pequeños, se queden solos en la proximidad de un radiador, se deben tomar precauciones para afianzar que no puedan tener un contacto prolongado con el artefacto. Recomendamos que se coloque una protección alrededor del radiador, como es habitual con algunos tipos de máquina de calefacción en circunstancias similares No cubra las superficies del radiador y no obstruya las rejillas de futuro de aire, sin embargo que puedan provocar temperaturas excesivas que pueden ser peligrosas. Por ejemplo no coloque ropa, tejidos o cualquier material combustible sobre el radiador, deje como imperceptible un espacio de 250 mm entre las cortinas y la parte superior o 75 mm de los extremos del radiador, y no permita que se empuje ningún mueble contra el radiador. No intente mover el radiador. No se siente o apoye en el radiador. No derrame liquido, sobre el artefacto. Si lo hace, asegúrese de amojamarse admisiblemente los sectores mojados para evitar posible oxidación. No introduzca objetos, a través de la rejilla.

108 en la Plaza de Armas, donde se podía ver el educación de los menores. Griselda Oscuro, recuerda que: Teníamos que ir a todas las clases de folklore que hacía el conjunto de la Municipalidad, con el Nano Ruiz, la Alicia, Manuel Carrasca. Las hacían en el colegio porque éramos niñitas de las monjas y no podíamos salir. Posteriormente hacían grandes actos. Se exacerbaba el folklore y no habían cuecas choras, las cuecas que se bailaban eran cuecas de cloruro sódicoón y exacerbando el tema nacionalista mediante las actividades que hacía el colegio. Era todo muy nacionalista. El folklore tuvo apoyo en Melipilla como nunca antes. La canción Canto a Melipilla pudo ser grabada en estudios santiaguinos, gracias al apoyo del corregidor designado Eduardo Morales 246. Un ejemplo de esto es que dos abriles más tarde se creó el Primer Festival Folklórico, bajo el mando de Nelson Retamales. Organizado por el municipio y la Dirección Departamental de Educación de Melipilla los díCampeón 15, 16, 17 y 18 de septiembre, se congregaron escuelas de la zona en el entorno de un satisfecho total y con la presencia de las cámaras de Canal 13. Esta momento, el sitio preferido no fue el Palace, sino el recinto Alberto González, que tenía mejores accesos, más espacio para ejecutar las danzas y no necesariamente un peor sonido. La empresa Soinca aún aportaba en esta corriente con el Festival Melipilla Canta con Melipilla de 1976, patrocinado por el Cuerpo de Bomberos y la Gobierno de Melipilla, que durante seis díVencedor dirimió entre las mejores canciones del clase folklórico e internacional. Las fiestas de la primavera, que 246 El Labrador, 22 de septiembre de prosiguieron a cargo de la Secretaría Doméstico de la Pubertad, igualmente disfrutaron el folklore como hito permanente.

Qué tenía que ver un canal con el teatro? Casi nulo. El problema se originó cuando una hectdominio del predio El Pino de Anatilde Silva de Ovalle se humedeció como consecuencia de la falta de muros en el curso de agua. La señYa Anatilde, Adicionalmente de exteriorizar su molestia, exigía que se construyera un puente, un muro y se abovedara el canal en la extensión alrededor de su chacra, entre otras obras. Esto Cuadro una locura, puesto que se debía cortar el agua por un tiempo prolongado y el municipio no tenía patrimonio para tolerar a mango tamaña trabajo. Si no obstante cargaba con una deuda pronosticada de 10 millones de pesos, menos estaba en condiciones de anular otros 7 millones que repentinamente se le exigían. En esas circunstancias, Anatilde Silva de Ovalle pidió el embargo del Teatro Serrano y sus rentas de arrendamiento del año El perímetro salió a remate un año después, siendo adjudicado a los únicos postores: un Agrupación de vecinos y vecinas representados por Ricardo Ariztía, quienes de su bolsillo lanzaron un flotador al corregidor Adolfo Larraín y al municipio conservador que encabezaba. Sólo en 1958 la Municipalidad devolvió el monto a este Congregación de buenas personas, readquiriendo el edificio por más de 9 millones de pesos. Con un panorama relativamente claro, el Teatro Serrano quedó, finalmente, en manos de Demetrio Pérez, un conocedor del negocio y a la época asimismo administrador del Teatro Cervantes del vecino puerto de San Antonio. Con Pérez se iniciaba la última presencia de un afuerino a cargo del Serrano. Su carta de presentación era su repaso en el rubro, la buena calidad del equipo sonoro, la promesa de pre

135 riormente, durante los abriles cuarenta, llegó el radioteatro, con Arturo Moya Grau, Luchita Botto y Anita González, entre muchos otros. Y también los melipillanos pudieron ver y escuchar a artistas de fama internacional, como el argentino Hugo del Carril y Leo Marini, por mencionar a dos. En los cuarenta asimismo hubo actividad artística amateur de la ciudadanía, Vencedorí lo demostró la existencia del Cuadro Primoroso de la Escuela N 11, quienes a través de la puesta en escena de obras de dramaturgos nacionales, se adelantaron en una término al Ateneo Juan Francisco González. En los primaveras cincuenta visitó el Serrano el trío mexicano Los Panchos y la actividad teatral aficionada emergió con fuerza de la mano del Ateneo. Ya en losaños sesenta, Roberto Sagredo y José Massoud crearon el concurso Buscando la Mejor Voz y Conjuntos de la Zona, logrando llevar al Serrano a su máxima expresión artística y musical de la término, en la cual aún arribaron integrantes de la Nueva Onda musical chilena. En el Cinema Palace se continuó con el Buscando la Mejor Voz y con el Súper Show 007 de Oscar Arriagada. En los inicios de la década del setenta, llegaron artistas de triunfo mundial como Dean Reed, Libertad Lamarque y Camilo Sesto. Contiguo a toda esta actividad, Eduardo Mallea impulsó en esta plazo una serie de espectáculos teatrales de primer nivel, traídos principalmente desde Santiago, y aún gestionó la importante visita de los Niños Cantores de Viena, en una larga relación de actividades promovidas por el docente. La dictadura militar en un eclosión no afectó a este éxito de presentaciones artísticas que vivía Melipilla ya desde los sesentas. Los perjuicios en la programación artística de los teatros se vieron más correctamente en la lapso de 1980, extendiéndose con más gravedad a la de 1990, con el Teatro Serrano maltrecho y en desuso, y el Palace semicerrado.

155 Desde el terremoto de 1985, este fue el único registro visible del Teatro Serrano en Plaza de Armas, singular de los carteles que daban la bienvenida en el foyer del edificio y que tras su desuso alojó a un almacén de golosinas.

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